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El próximo 23 de octubre, L’Étape Spain llega a tierras granadinas por segundo año, tras el éxito de la primera edición del año pasado. L’Étape Granada tiene un nombre que habla por sí solo, ya que la sede de esta cicloturista está considerada una de las ciudades más bonitas de España. Pero para quiénes no la conozcan o aún no se hayan decidido a unirse al reto, aquí van 6 motivos por los que no perderse este evento único:

  1. Granada en sí misma. La ‘niña bonita’ del sur de la Península Ibérica, llena de contrastes, a los pies de Sierra Nevada. Sus paisajes únicos e ideales para amantes del ciclismo, la calidez en sus habitantes, sus casas blancas llenas de luz y cuevas enclavadas en la roca, la arquitectura medieval de su casco antiguo sobre una colina amurallada con lugares irrepetibles como la Alhambra o los jardines del Generalife, además de palacios reales, patios, jardines, huertos y piscinas que reflejan la dinastía Nazarí.

 

  1. Lugares que son Patrimonio de la Humanidad. A parte de poder disfrutar de rutas ciclistas de referencia, es necesario aparcar la bici por un momento para visitar la Alhambra, el emblema de Granada. Un complejo monumental sobre una ciudad palatina andalusí que alberga antiguos palacios, jardines y fortalezas como la Alcazaba. En su día fueron la residencia del emir y la corte del Reino Nazarí, para pasar más tarde a ser la residencia real castellana. Su arte singular fue declarado en 1984 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con los Jardines de Generalife y el barrio granadino de Albaicín.

 

  1. El tapeo y terraceo granadino. Después y antes de una larga salida sobre dos ruedas, ¡Se tienen que reponer fuerzas! Si bien es cierto que ir de tapas es un ritual muy típico en cualquier lugar de nuestro país, el tapeo en Granada es espectacular. Los bares y locales más clásicos están cerca de la Catedral y en la Plaza del Ayuntamiento, pero el bullicio de las terrazas y una gran oferta de escena musical abunda por toda la ciudad.

 

  1. El contraste mar y montaña. La provincia de Granada es diversidad de paisajes en estado puro. Desde Sierra Nevada a la Sierra de la Alpujarra pasando por las vistas de Motril frente al mar de Alborán y las impresionantes paredes del Cañón del Río Guadalfeo de camino a las colinas y puertos de la Costa Tropical. Este es el ADN de los dos recorridos de L’Étape Granada, el gris de la roca, el verde de los campos de árboles frutales y de la sierra y el azul del mar que nos acompañaran durante cada uno de los km que durará este viaje.

 

  1. Sierra Nevada, unas vistas que te dejarán con la boca abierta. Ya sea para ver la nieve o los colores del atardecer, es un pequeño placer que sólo puede disfrutarse en Granada. Asimismo, como ya sabéis por vuestra cultura ciclista, Sierra Nevada es un puerto de referencia para los cicloturistas, además de haber sido final de etapa en la Gran Ronda española hasta en 12 ocasiones. Se puede subir por dos vertientes diferentes: la de Monachil y la de Güéjar Sierra, siendo la primera de ellas la más dura por el tipo de carretera y desniveles más grandes. Se puede finalizar en Pradollano o continuar hasta el Pico Veleta. La subida por Monachil y El Purche hasta el Veleta (3367 m) tiene una longitud de 45,3 km, un desnivel de 2627 m y una pendiente media del 5,8 %, con máximas del 15 %. Por su parte, la ascensión por Güéjar Sierra comienza en Pinos Genil con un recorrido de 44,3 km hasta el Veleta, un desnivel de 2557 m y un porcentaje medio del 5,77 %. Se llega una altitud de 3367 m.​ La opción más corta meta en la Estación de Esquí y Montaña en Pradollano tiene una distancia total de 33 km y un desnivel positivo acumulado de 1.600 m. Si os veis con energía es una ruta que no podéis dejar escapar, hay que hacerla mínimo una vez en la vida.

 

  1. Relajarse en los baños árabes o subir a los miradores. Después de quemar kilómetros con la bicicleta, los baños árabes en Granada son una perfecta opción. Recuerdan a los hammam típicos de la época nazarí y suelen tener el circuito de aguas termales, baño en agua caliente, templada y fría, además de baño turco. Normalmente están ubicados en edificios históricos con mucho encanto y ofrecen gran variedad de servicios aparte del baño, como masaje o aromaterapia u otros rituales, y hay hasta cinco distintos en toda la ciudad. Pero si aún hay ganas de más, subir a los miradores de la ciudad para ver la puesta de sol es un placer para los sentidos: el mirador de San Nicolás es el más famoso de Granada; el mirador de San Cristóbal con vistas desde El Albaicín, desde donde el expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, admitió haber visto el atardecer más bonito en su época de estudiante o el mirador de San Miguel Alto, el más alto de la ciudad, entre otros.

 

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